Descubriendo Berlín, la ciudad que renació sin perder su esencia

Berlín es un destino que ofrece tantos atractivos como días quieras pasar en él o en sus alrededores. ¿Sabías que es hasta 9 veces más grande que París? Siempre habrá en este lugar algo que descubrir, un lugar que visitar o una historia que conocer. Por eso, tener en mente cuáles son sus 9 imprescindibles puede ayudarte a planificar el viaje a una ciudad que no te dejará indiferente.

9 cosas imprescindibles que debes ver o hacer en Berlín

Solo una ciudad como Berlín es capaz de transformar su pasado en futuro, sin olvidar su impactante historia. Convertir un icono destruido de la Guerra Fría en una elegante y centelleante plaza, o aprovechar el rastro del Muro de Berlín para diseñar un concurrido carril bici son solo dos ejemplos de lo que se puede conseguir si se cuenta con el dinamismo, la fuerza y el espíritu necesarios. ¡Estas 9 ideas te ayudarán a comprobarlo!

1. Cruza la Puerta de Brandenburgo

Aunque la mítica y emblemática Puerta de Brandenburgo y sus alrededores han recuperado el esplendor y el ambiente animado que les caracterizaban, se sigue percibiendo que durante años hizo las veces de frontera abandonada. Si te fijas bien, el este y el oeste de este histórico monumento guardan muchas e importantes diferencias. Cruza la puerta con los ojos bien abiertos para percibirlas todas.

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2. Recorre el Reichstag y descubre su historia

Fue la sede de Hitler cuando alcanzó el poder y, tras haber sido reconstruido después de sufrir un incendio, ahora es utilizado por el parlamento alemán, que se reúne bajo su imponente cúpula.

El edificio se puede visitar si previamente realizas una reserva. Merece la pena conocer este lugar al inicio del viaje, para hacerte una idea de lo que significó este edificio. Y no olvides disfrutar de las vistas.

3. Emociónate con los restos del Muro de Berlín

No se puede visitar Berlín sin vislumbrar la división que en su día significó el levantamiento de los 155 kilómetros que conformaron el Muro de Berlín. En su afán por no olvidar ni una sola línea de su historia, los alemanes conservan con cuidado los restos del muro que aún se mantienen en pie.

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Eso sí, en gran parte de sus paredes encontrarás pintadas y obras de arte que le aportan ese aire optimista a la construcción. Con nombre de galería de arte, la East Side Gallery no te dejará indiferente.

4. Súmate al recuerdo eterno: el Monumento al Holocausto

No se anuncia su presencia con grandes carteles, ni encontrarás en su interior paneles informativos con explicaciones. El Monumento a los judíos de Europa asesinados durante el Holocausto no se exhibe, solo se levanta silencioso y abierto a quien lo quiera recorrer. Y quien lo haga, sin duda, sentirá una sensación diferente a la que sintió su anterior visitante.

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Esa, quizá, era la intención: que cada uno interprete por sí mismo lo que el conjunto de 2.711 bloques de hormigón quiere decirnos. A mí, las losas estratégicamente alineadas por toda la superficie, cada una con una altura diferente, me hablaron de frialdad, soledad, ansiedad y mucha confusión.

Monumento al Holocausto

5. Deslúmbrate al caer la noche en la Postdamer Platz

Si puedes, visita este lugar de noche. Es el punto en el que se comenzó a derribar el Muro y ahora, gracias a una reconstrucción integral, se ha convertido en un signo de modernidad, compuesto por una serie de edificios que por la noche se iluminan y cambian de color. Un punto lumínico repleto de bares, restaurantes, oficinas e incluso una conexión Wi-Fi gratuita para los transeúntes.

6. Tómate una cerveza con vistas en el Monkey Bar

Después de una larga jornada de turismo por la ciudad, se me ocurren pocos planes mejores que probar una de las renombradas cervezas alemanas en el Monkey Bar, un restaurante situado en la décima planta de un centro comercial que cuenta con un gran ventanal, desde el que se puede contemplar gran parte de la ciudad. Pero sin duda lo más curioso que verás desde este bar es el Zoo de Berlín. Fíjate bien y seguro que descubres a algún mono saltando de árbol en árbol.

Y, si no te gusta la cerveza, no te preocupes: también tienen una gran variedad de vinos y una carta verdaderamente original.

7. Visita el barrio judío

En Berlín no existe un barrio judío propiamente dicho, pues esta comunidad ha estado siempre repartida en diferentes vecindarios. Pero Scheunenviertel es lo que más se le parece. Es interesante conocer esta parte de la ciudad por su aire creativo y revolucionario, que se respira a cada paso.

Al hacerlo, no te pierdas el Hackesche Höfe, un conjunto de patios y edificios que, por sus fachadas y su ambiente, se ha convertido en toda una atracción turística. Recorrerlos te encogerá el corazón.

No abandones este barrio sin tomarte algo en el Mein Haus am See. Es un local tan único que sus propios dueños afirman que no se trata ni de un bar, ni de un restaurante, ni de un pub, ni de una discoteca. Entonces, ¿qué es? Un lugar con una decoración singular que, conforme avanza la tarde, se va llenando de gente que se sienta relajadamente en sus sofás de piel o en las gradas que se elevan hacia el techo al fondo del local. Toda una experiencia.

8. No olvides degustar las delicias de la gastronomía alemana

No se puede conocer a fondo una ciudad sin probar sus platos más típicos. Codillos asados, embutidos, salchichas de todos los tipos y sabores, sabrosos guisos y cremas o pasteles de rellenos de fruta. Necesitarás muchos días para poder probarlo todo.

9. Disfruta también de su arte callejero

Conocida por muchos como la capital de arte callejero, cada vez que te muevas de un punto a otro de Berlín es muy probable que te encuentres con bonitos graffitis e incluso con verdaderas obras de arte. ¡Abre bien los ojos!

Seguro que son muchas las atracciones interesantes que no están incluidos en esta lista: la Catedral de Berlín, el Checkpoint Charlie, la Iglesia Memorial Kaiser Wilhelm, el Museo de Pérgamo, los campos de concentración

Si vas a visitar Berlín durante varios días podrás disfrutar de todos ellos, pero en este artículo he querido recomendarte una selección de lo que considero más atractivo e interesante de la ciudad. Una serie de propuestas que te permitirán percibir los increíbles contrastes y la permanente evolución a la que está sometida esta importante capital europea.

Los maravillosos beneficios de escribir regularmente

Escribir no solo es útil para comunicarnos con nuestro público o llegar de forma efectiva a nuestros clientes, en el caso de los negocios online. Practicar la escritura de forma regular nos aporta numerosos beneficios personales y profesionales, a nivel psicológico, cognitivo y conductual.

¿Qué nos puede aportar la escritura?

Y me refiero a la escritura como forma de trabajo o como afición profesional, porque si hablamos de la escritura expresiva o emocional (la que sale directamente del corazón) los beneficios psicológicos irían mucho más allá: reducir el estrés, aliviar el dolor, ordenar las propias ideas y vivencias…

Centrándonos en la redacción de contenido para un blog corporativo, por ejemplo, estaremos contribuyendo a:

 

Activar el pensamiento

Se necesita toda la atención posible para redactar un buen texto, coherente, interesante y original. No es una tarea que pueda simultanearse con otra, por lo que toda la actividad cerebral estará 100 % centrada en el contenido que estemos creando.

Despertar nuestra curiosidad

Para escribir sobre un tema concreto primero hay que documentarse. En ese proceso de búsqueda de información nuestra mente tendrá que aceptar algunos conceptos y rechazar otros. También habrá que comprobar que los datos o las informaciones que llegan a nuestras manos son ciertos. Sin un mínimo de curiosidad, esta tarea no será posible.

Entrenar la memoria y la agilidad mental

Escribir nos hace más ágiles mentalmente. Tenemos que ordenar todo lo que queremos expresar para que resulte atractivo y comprensible para los demás. Además, mientras redactamos nuestra memoria trabaja constantemente para retener lo que vamos escribiendo y para rescatar recuerdos relacionados con el tema que estamos tratando.

Fomentar la creatividad

Escribir no es solo unir palabras una detrás de otra. Crear un buen texto es escribir para que quien lo tenga delante lo lea hasta el final. Construir un inicio con gancho, un desarrollo interesante y un cierre que dé las respuestas que se prometen al principio es fundamental, y para ello necesitamos una buena dosis de creatividad.

Asimilar conceptos

Al escribir, sin pretenderlo, interiorizamos parte del contenido que estamos creando. Ese contenido se fija en nuestra memoria y es muy difícil que se pierda. Además, para redactarlo hemos tenido que buscar información y aprender sobre algunos temas que, probablemente, nunca hubiéramos llegado ni siquiera a plantearnos.

Y tú, ¿has experimentado ya alguno de los beneficios de escribir con regularidad?

El (a veces infravalorado) arte del copywriting

Se podría definir el copywriting como el arte de convertir una idea o un texto en una poderosa arma de persuasión. Con un contenido bien escrito y bien definido se puede conseguir (casi) cualquier cosa. Si todavía no estás convencido del poder de las palabras, sigue leyendo…

¿Por qué deberías prestar más atención a tus contenidos?

Siempre ha sido clave elegir las palabras adecuadas para lograr vender un producto o servicio, pero cada vez cobran más importancia las virtudes del copywriting. ¿El motivo? Un mercado tremendamente competitivo y un público abrumado por el exceso de información. Por eso, es importante ofrecer un contenido único, diferente y, sobre todo, útil.

En la redacción de textos para páginas web, por ejemplo, muchas empresas se centran en contar lo que ofrecen, los detalles de sus productos o servicios. Olvidan que la clave no es el producto, es el cliente.

Por eso, es necesario centrarse en qué necesita exactamente la persona que está leyendo el contenido y darle exactamente eso. Para lograrlo, habrá que conocer a nuestro buyer persona en profundidad, casi como si fuera de nuestra familia.

Utiliza las palabras para vender, pero también para enamorar

El cambio de enfoque es importante: si pretendemos enamorar en lugar de vender, lograremos vender más. Paradójico, ¿no?

Y precisamente vender, convertir las visitas en compras, es el quebradero de cabeza de muchos negocios online. La tasa de conversión es el dato que indica qué porcentaje de usuarios pasan a la acción y, además de visitar y leer nuestra web o blog, compran nuestros productos o servicios o nos contactan para obtener más información.

Si quieres ver crecer como la espuma la tasa de conversión de tu sitio web, empieza ya a aplicar el arte del copywriting a tus textos. Dile a tu cliente lo que quiere oír, ofrécele exactamente lo que busca, y nunca te olvidará.

6 lugares que no debes perderte si decides viajar a Escocia

Estreno el apartado de turismo y viajes del blog hablando sobre uno de los mejores destinos de Europa: Escocia. Aunque Edimburgo no suele aparecer en las listas de las ciudades europeas más visitadas, después de conocer este país el pasado mes de septiembre te aseguro que sí merece la pena organizar un viaje a Escocia.

En Edimburgo y Escocia, en general, hay tanto que ver que no sería capaz de recomendarte únicamente 10 o 15 lugares o actividades. Además, es probable que no tengas tiempo de verlo todo, por eso he querido reducir esta lista, incluyendo solo los que considero que son los 6 “imprescindibles” de Escocia. Para que añadas o descartes lo que quieras, pero siempre manteniendo estas 6 “joyas”.

En nuestro viaje optamos por hacer una ruta por Escocia en coche. Es la mejor opción, porque la belleza de este país se extiende por todo su territorio. Las Tierras Altas de Escocia (Highlands) albergan paisajes sorprendentes y en ellas se encuentran algunos de los pueblos más bonitos que he visto nunca.

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Mapa de Escocia con la ruta que realizamos en coche, durante 5 días.

Si también optas por alquilar un coche, en esta lista encontrarás 6 lugares increíbles. Visitamos muchos más, pero estos son los que no deberías perderte si visitas Escocia, sea como sea tu viaje. ¡Toma nota!

1. Edimburgo: la capital escocesa

Si te preguntas qué ver en Escocia, seguro que has pensado en Edimburgo. No descartes pasar una o dos noches en esta preciosa ciudad. No en vano, es la segunda más visitada de Reino Unido (después de Londres, claro).

Si hay algo que caracteriza a esta ciudad escocesa es su arquitectura. Está dominada por su imponente castillo y cada edificio, cada fachada o tejado, es más peculiar que el anterior.

Royal Mile Market

No dejes de caminar por la avenida Royal Mile y anímate a entrar en su mercado, el Royal Mile Market. Ofrece productos de artesanía realmente autóctonos.

Culmina tu visita a Edimburgo dando un rodeo a la Grassmarket Square, la plaza más animada de toda la ciudad.

Este es un buen lugar para probar uno de los emblemas de país: el whisky. Si te gusta, puedes probar uno de los que ofrecen en Greyfriars Bobby’s Bar, justo al lado de la estatua del célebre perro que permaneció 14 años al lado de la tumba de su dueño, hasta su propia muerte.

2. Stirling y su inexpugnable fortaleza

¿Conoces la película Braveheart? En ella, Mel Gibson encarna a William Wallace, el “Héroe de Escocia”,  que participó en la Batalla del Puente de Stirling durante una de las guerras de independencia, en 1297.

Además de por su interés histórico, hay que conocer este lugar por su imponente castillo y por el paisaje que desde él se puede contemplar. No dudes en dar un paseo por el centro de la ciudad, será como viajar en el tiempo.

3. La rocosa isla de Skye

Skye es la segunda isla más grande de Escocia (Lewis y Harris es la primera). Pero, sin duda, lo más destacable de este lugar es su accidentado relieve. Por supuesto, la isla también está plagada de castillos, que te sorprenderán durante todo el viaje.

Antes de cruzar a Skye, te encontrarás con la localidad de Kyle of Lochalsh, la “puerta de acceso” a la isla, y, muy cerca, en Dornie, se encuentra uno de los castillos más fotografiados de Escocia, el Castillo de Eilean Donan.

Una vez en la isla, te recomiendo que entres a Portree, su ciudad insignia. Los colores de sus edificios y su tradición pesquera lo convierten en un lugar muy especial.

4. El Castillo de Urquhart, con el lago Ness a sus pies

Si el tiempo en Escocia lo permite, visitar el lago Ness es prácticamente obligatorio. Seguro que conoces la leyenda: desde hace más de 1.500 años existe la creencia de que un enorme monstruo marino, conocido popularmente como Nessie, habita las profundas aguas del lago, cuya longitud es de 36,3 kilómetros y su profundidad media de… ¡226 metros!

El Castillo de Urquhart, una auténtica fortaleza en ruinas del siglo XIII, preside el lago Ness. En 1962 fue víctima de los ataques del ejército inglés y posteriormente pasó a formar parte del Patrimonio Nacional Escocés.

5. Aberdeen, la “ciudad del granito”

De Aberdeen, la Capital Petrolera de Europa, destacaría dos cosas: su extensa costa y su animado ambiente universitario. Te recomiendo dedicar una parte de tu tiempo a recorrer su pintoresco casco histórico.

Una de las “perlas” que te puedes encontrar mientras caminas por la ciudad es el Soul Baruna iglesia convertida en pub. Prácticamente todos sus elementos arquitectónicos se conservan intactos, pero se han habilitado para convertir el lugar en un bar realmente impresionante.

Los precios no son muy económicos, pero merece la pena entrar a tomar algo para visitar este místico local.

6. La antigua Saint Andrews

Saint Andrews, aunque pequeña, es una de las ciudades más antiguas de Escocia, y eso se nota en sus calles. Pero, sobre todo, se puede percibir en su antigua catedral, de la que se conservan solo las ruinas. En su momento, era la más grande de todo el país y recorrerla hará que te invada una sensación extraña, entre nostálgica y misteriosa.

Además, su universidad pública también es muy importante por el mismo motivo: su antigüedad. Su historia se remonta hasta el año 1410.

Y, entre un lugar y otro, gastronomía y paisajes escoceses

Todos estos lugares son impresionantes y deberías visitarlos si decides viajar a Escocia. Pero no olvides disfrutar, también, del camino. Probar deliciosos y extraños platos, saludar a una imponente vaca escocesa, descubrir castillos de cuento o fotografiar montañas que solo habías visto en películas.

Los trayectos entre unos puntos y otros son oportunidades únicas para disfrutar de la gastronomía escocesa y de sus impresionantes paisajes.

Uno de los principales problemas que encontramos a la hora de organizar el viaje a Escocia fue la gran cantidad de recomendaciones sobre lugares que visitar que encontramos en Internet. Tuvimos que dedicar mucho tiempo a descartar opciones que, por sus descripciones, nos habría encantado incluir en nuestro plan.

Por eso, creo que esta guía con los 6 “imprescindibles” de Escocia puede ser muy útil si no se dispone de mucho tiempo. Visitando estos 6 lugares podrás hacerte una idea muy aproximada de lo que este país representa: inmensidad y tradición a partes iguales.

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